Una tabla de madera bien cuidada dura muchísimos años. El secreto es poco: limpiarla con suavidad, secarla enseguida y hidratarla de vez en cuando.
Límpiala a mano
Usa agua tibia, un poco de jabón suave y una esponja. Nunca la metas en el lavavajillas ni la dejes en remojo, porque la madera se hincha, se agrieta y se deforma.
Sécala enseguida
Después de lavarla, sécala con un paño y déjala de canto o en vertical para que el aire circule. Así evitas que se quede húmeda por dentro.
Hidrátala con aceite alimentario
El aceite de oliva, el de coco o un aceite específico para tablas sirven. Extiéndelo con un paño, deja que actúe unas horas o toda la noche y retira el sobrante. Hazlo cada pocas semanas o cuando veas la madera seca.
Evita lo que la estropea
Ni el calor directo, ni el sol prolongado, ni los cambios bruscos de temperatura. Y tampoco le sientan bien los restos de carne cruda sin limpiarla bien después.