Un mueble antiguo puede tener mucho más valor de lo que parece. Pero no todos merecen una restauración. Estas son las señales que miro cuando alguien me trae una pieza.
Cuando la estructura está sana
Si el mueble se mantiene firme, las uniones no se mueven y la madera no está blanda ni roída por dentro, casi siempre merece la pena. Lo que suele cambiar es el acabado, y eso se puede renovar.
Cuando hay carcoma activa
Si aparecen agujeritos con polvo fino alrededor, hay que tratar la pieza antes de nada. Sin ese paso, la restauración puede quedar bonita por fuera, pero el problema seguirá dentro.
Cuando el valor está en la historia
Un baúl de familia o una cómoda que ha pasado de generación en generación merecen cuidado aunque no sean piezas de anticuario. A veces lo mejor es limpiarla, reparar lo justo y dejar la marca del tiempo a la vista.
Qué puedo hacer por ti
En mi taller restauro muebles con valor: limpio, reparo, lijo y devuelvo el acabado a la madera. Si tienes una pieza y no sabes si merece la pena, escríbeme y lo miramos juntos.